<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176</id><updated>2011-11-04T12:16:43.061-06:00</updated><category term='la habana'/><category term='cuba'/><title type='text'>La gente sí se da cuenta</title><subtitle type='html'>Textos escritos por Aram Vidal Alejandro.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-6287150052839015135</id><published>2009-07-27T21:05:00.004-05:00</published><updated>2009-07-27T21:14:58.155-05:00</updated><title type='text'>JUGUETE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sm5dN1GKh0I/AAAAAAAAACA/bU7A1Gpgln4/s1600-h/C-.JPG"&gt;&lt;img style="text-align: justify;float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 301px; height: 320px; " src="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sm5dN1GKh0I/AAAAAAAAACA/bU7A1Gpgln4/s320/C-.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363326698417456962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Nadie le ha visto. Azor toma otro segundo en confirmarlo y luego recupera su paso habitual para no llamar la atención. Su mano derecha va muy apretada, sosteniendo el objeto que acaba de atrapar de la acera. La mujer que camina al frente no parece haber advertido nada, sigue el sendero que la sombra marca a esa hora, y él se separa con discreción, hasta que la distancia se torna segura. Entonces abre su mano y observa. Es un juguete, un cocodrilo de goma con sonrisa humana y patas extendidas, como si aguardara por una silla. La mujer ya ha terminado de atravesar la esquina y Azor vuelve a esconderlo, antes de repasar lo sucedido. Caminaba por el sitio de siempre, de regreso a casa. Primero notó al anciano escondido tras el periódico, sentado en el único banco roto del parque, también a los muchachos lanzando canicas bajo los árboles, con gestos similares a los de su lejana infancia. Luego se demoró en las grietas de la acera, provocadas por las raíces que crecen debajo, y justo allí, un objeto interrumpió su exploración. La cercanía o el engañoso sentido común le obligaron a asociarlo con la mujer que cruzaba delante. Sin otro testigo del encuentro, apresuró la marcha y atrapó aquél juguete de goma. En aquél punto, Azor se quedaba sin respuestas. Aquella figura no tenía nada especial. Podía ser un ridículo adorno que la mujer llevaba a su mesa de trabajo, o el regalo para animar a su hijo a superar una terrible enfermedad. Quizás ni siquiera le pertenecía, y había sido abandonado por otra persona que lo había hallado antes en la acera de otro parque, y así él, sin saberlo, acababa de sumarse a un ritual secreto que incluía perder y recoger juguetes de goma en sitios comunes de la ciudad. La historia de aquél objeto podía atravesar eternos caminos en su extendida imaginación, aunque en verdad no existía ningún indicio que le obligara a preocuparse. Para Azor era frecuente acertar a diario cientos de detalles intrascendentes, sin necesidad de detenerse a explicar el origen o la razón de ninguno de ellos. El reflejo del sol sobre los semáforos, los papeles escapados por las ventanas de las oficinas, el moho verde y resbaloso donde caen las gotas de los aires acondicionados, las señales de tránsito oxidadas y sucias, las macetas en los balcones por donde cruzan los gatos, un juguete de goma abandonado en la acera. Eran estampas, fragmentos de hechos que sucedían al margen de todo y que a nadie interesaban. Sin embargo, su hábil observación le había llevado a respetar hasta el más mínimo de los gestos y el más breve de los cambios. Por sí mismo había comprobado la posibilidad que tenían esos actos de conectarse y crear una red cotidiana de hechos insignificantes, sobre los cuales se sucedían los otros, los mayores, los crecidos eventos que llenan las páginas de los periódicos, detrás de las cuales se esconden los ancianos en los bancos rotos de los parques. Por eso, nadie como Azor presumía el alcance de esa acción omitida que había generado sin sentido alguno. El anciano podría haber notado la tablilla ausente, o reconocido un nombre en la página de fallecimientos. Entonces se levantaría, siguiendo con su viscoso paso el mismo atajo de sombra que todos, hasta resbalar en un punto que marcaría la presencia, ahora imaginaria, del juguete de goma. También una canica podía saltar a la acera y llevar a un niño al feliz encuentro. O a dos amigos a la vez, que confirmarían su aprecio en el instante en que uno de ellos cediera el juguete en favor del otro, o que decidirían el premio a través de una riña pasajera, de las que se olvidan pronto cuando el juguete se ha partido a la mitad. Igual podía ser el inicio de una enemistad creciente, la cual a los años, olvidado el trivial origen de la misma, conduciría a dos seres hasta la más trágica consecuencia. Y todo porque un juguete de goma había quedado sobre la acera. De cuántas desgracias acaba de salvar Azor a cuántos seres con aquél sencillo acto, o qué terrible suceso acababa de engendrar en él. Era imposible adivinar con exactitud el futuro vínculo de cualquier detalle, como también era probable que éste no provocara nada en lo absoluto. Azor no carga en su mano el ligero peso de un juguete de goma, adivina una culpa aún no visible pero que siente encadenarse, siguiendo el reflejo del sol sobre el semáforo que está a punto de cruzar. A una cuadra de distancia, una abeja a velocidad estándar y un auto muy por encima de la velocidad permitida por la señal oxidada y sucia, acaban de toparse. La abeja se ha transformado en una mancha amarilla, y el tanque del limpiaparabrisas sigue vacío, de modo que al tratar de aliviar el desastre, la señora que conduce el auto expande la salpicadura sobre el cristal delantero. En ese mismo instante una canica se pierde en un agujero bajo los árboles, una ventana del edificio se abre para permitir que la vecina arroje los residuos de su cenicero sobre las sábanas tendidas tres pisos más abajo, el anciano del banco guarda en su bolsillo un trozo de papel rasgado, y un pájaro en el cielo flota libre y ajeno. Después, algo detiene a los caminantes. Una niña imita el impulso ajeno y corre hasta la esquina, balanceando su mochila roja. Su diminuta figura le permite alcanzar la primera línea de observación. Muy cerca, un grupo ayuda a una señora a salir de su auto golpeado, mientras otros se congregan alrededor del cuerpo de Azor. El rostro desfigurado y sorprendido confirma su muerte. La niña siente un brinco en el estómago y desvía la mirada al suelo, lo más lejos posible de esa amarga imagen. Se enfoca en las grietas del asfalto, y un objeto junto al contén roba su atención. Es un juguete, un cocodrilo de goma con sonrisa humana y patas extendidas, como si aguardara por una silla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-6287150052839015135?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/6287150052839015135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/juguete.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6287150052839015135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6287150052839015135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/juguete.html' title='JUGUETE'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sm5dN1GKh0I/AAAAAAAAACA/bU7A1Gpgln4/s72-c/C-.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3284198513279967685</id><published>2009-07-27T21:00:00.000-05:00</published><updated>2009-07-27T21:01:26.697-05:00</updated><title type='text'>DE UN COLOR</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Verdana, sans-serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Todo parte de un color, y se va extendiendo hasta una idea. Con el filtro de muchas noches alcanza una plenitud parecida a la verdad, una sombra, puntitos claros, levántate Pedro, se te hace tarde... Es agradable despertar junto al cuerpo desnudo y tibio de una mujer, por fea que sea, porque María es algo fea, sus nalgas sin líneas, mal terminadas, y su pelo crespo, más crespo al despertarse. Pero siempre es curiosa la excitación sin sentido, los deseos de orinar y justificar el primer paso fuera del colchón, demasiado temprano, apúrate Pedro. La taza, el cepillo de dientes, la pasta echa grumos, el sabor a sal, el beso, el café, la silla del comedor, el reloj, la maleta, rascarse los ojos por última vez, otro beso, la calle. Un camino conocido, otros Pedros y Marías que acompañan o esperan. Un paso similar, semáforos que cambian por el resto, a pocas cuadras la puerta enorme del enorme edificio en el cual trabaja hace mil años, los jardines artificiales, el nuevo logotipo y las vallas publicitarias, con las nalgas de María ya terminadas, el pelo favorecido, el fondo blanco de ningún lugar. Dos minutos tarde. La oficina, la silla del escritorio, la computadora, el adorno, la cosa esa. Los botones, en todos lados, recorres el teclado como a María, garabatos en su rostro, alguien entra a la oficina y te asusta, Pedro, nadie quiere verte, el jefe no tiene nada que decirte o informarte, no estás despedido, nadie ha entrado, la puerta está en el sitio de siempre. Regresas al dibujo, el azul que traga lo que pudo ser una casa, detrás el sol azul, y la cerca azul, las ventanas y puertas azules, el cielo naranja. La cabeza en el respaldo, piensa, imagina. A las cinco de la tarde atraviesa la puerta enorme del enorme edificio, en sentido contrario. Otros Pedros y Marías, se le confunden. La maleta en la mano derecha, soldada, la ropa erguida, estrujada en la parte superior del cuello. Las avenidas cubiertas de manchas negras. Los semáforos, las vallas, cientos de vallas, desiertas y habitadas, las gaviotas transparentes, los perros transparentes, y todo en silencio, en un oscuro y clausurado silencio. El silencio que nace bajo el color de los bordes, las ventanas cerradas, las puertas azules, ya levántate Pedro, y una enorme mano que nos dibuja a todos.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3284198513279967685?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3284198513279967685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/de-un-color.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3284198513279967685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3284198513279967685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/de-un-color.html' title='DE UN COLOR'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-5302195421914748624</id><published>2009-07-27T20:59:00.000-05:00</published><updated>2009-07-27T21:00:22.448-05:00</updated><title type='text'>PINTURA SOBRE EL MURO</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Verdana, sans-serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La mayoría de las personas en esta ciudad se despiertan cada día para hacer algo que no les gusta ni desean hacer. La mayoría no se ha entregado a nada, no ha hallado un motivo en su vida, ni lo hará. La mayoría de las personas en esta ciudad llegan y se van sin darse cuenta de su paso, ni hacérselo notar a los demás. Por su propio bien, trate de ser minoría.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-5302195421914748624?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/5302195421914748624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/pintura-sobre-el-muro_27.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5302195421914748624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5302195421914748624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/pintura-sobre-el-muro_27.html' title='PINTURA SOBRE EL MURO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3789501001115868576</id><published>2009-07-15T19:41:00.004-05:00</published><updated>2009-07-15T19:52:50.547-05:00</updated><title type='text'>EL GATO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sl5306WwyfI/AAAAAAAAAB4/xxNs61mIk0c/s1600-h/Orilla.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 273px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sl5306WwyfI/AAAAAAAAAB4/xxNs61mIk0c/s320/Orilla.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358852357519100402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;¿Cuándo se dio cuenta? La primera vez que lloré. Las lágrimas brotaron por encima de los ojos y subieron hasta mi frente, allí se estremeció algo ¿Y el miedo a la luz? Después, al frecuentar la noche y su alivio ¿Alguien lo notó? Estaban ocupados ¿Qué hacía en las mañanas? Me escondía en las ruinas del palomar, sobre la azotea ¿Y el temor a las alturas? Nunca lo tuve. Registro los sitios para engañar mi memoria, el aula bajo la cama, su olor a viejo. Voy junto a mis padres y no están, los muebles de blanco, los adornos cosidos, visito el mismo río y no me baño. Encuentro un espejo abierto y mi pesadilla disecada, fragmentos de los que ya no hablo. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Lo más importante es que se concentre y no piense en nada más. Relaje su cuerpo, pero no se lo ordene, que cada acto surja de la inconsciencia. Sólo dígame qué imágenes le asaltan. Hay un gato, cabizbajo, pero su rostro no es el de un gato. Hay una flor y una mano cercenada junto a ella, sosteniendo el pétalo que le falta. Está esa mujer, la de siempre, la que me persigue y me espera, también el mar donde se pierde su mirada. Una hermana gris, una lengua nueva, un profesor al que nadie enseña, un pedazo de cuerpo donde esperar mientras llega el resto. ¿Qué significa? Debo salvarme ¿De quién? De ustedes, los que ignoran la verdad ¿Cuál verdad? Es un dibujo que no he terminado.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La luz invade las pupilas y son rostros de ciudad. Un cartel pegado con esparadrapo anuncia plantas mágicas, no hay números en ese portal. Golpeo la puerta, la llave está guardada en una caja en el suelo, la caja se abre con otra llave que está dentro de la casa. Una mujer se asoma y me presta su ventana. Me marcho sin despedirme, el olor a bosque me hace estornudar, casi despierto. Otro sonidos emergen, demora la primera mordida. Un desagradable sabor me transita y después se rezagan los tobillos, me retuerzo, aprieto los puños y pateo los bordes. Alguien desde atrás me me abraza y me susurra, hay otro infinito dentro de este.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La desviación psicógena se inicia con manifestaciones poco trascendentes, que luego se vuelven peligrosas para usted y aquellos que le rodean. Nadie me rodea. Su problema no es de índole física, es una sensibilidad patológica que en vez de controlar, ha estimulado. Si lograra dominarla podría usarla en su beneficio, pero de nada vale si le prohíbe la convivencia con sus semejantes. No hay semejantes. Pues necesitará medicamentos más fuertes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Los gusanos se deslizan ajenos a mi presencia. Forman una capa irregular de líneas blancas. En el centro veo el ojo abierto del cadáver que ya no me ve. Lanzo una cerilla al centro del dibujo, la carne chamuscada me golpea, me alejo unos pasos y caigo entre las ramas. Escucho gritos, el ardor de pelos y venas, como si me gritaran a mí. El humo negro se cuela y vomito hasta que duele el abdomen. Mi padre regresa entrada la noche, descubre las marcas y la camisa en el sótano. Mi aliento es cortado y la piel distinta, envejecida muchos años.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Tengo miedo, doctor. Estos fármacos le ayudarán. No, doctor, necesito un abrazo. Abráceme, estoy temblando. ¡Mantenga la distancia, paciente! Discúlpeme, es que... hoy cumplo cien años más. Seguiremos el tratamiento y verá cómo todo irá bien. También déjeme llevar esta foto. No, es la foto de mi hija. Pero ayer me encontré con ella en el fondo de una zanja. Estaba muerta y la sostenía, le acariciaba los muslos, ahora que recuerdo, olía a usted.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;En el cuarto hallé una regla vacía, escondida bajo el colchón. Con ella medían los nombres y los precios. Éste tiene demasiados vellos, muy fino el dedo gordo. Silbé canciones hasta ampollar la lengua. Día tras día rascando los ojos demoró en regresar la claridad. Llené el aire de apuntes, y se gastó la madera de tanto golpe. La ropa se fue escurriendo y empezó a lastimar con sólo rozarla, dolía la barba, los codos, la nariz apestaba. Y nadie más, la piedra desnuda en invierno. Por eso una mañana escondí la regla, crucé de cuerpo, y decidí partir.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El tratamiento le ha ayudado visiblemente. Gracias a usted, doctor, ha sido una suerte contar con su ayuda. Es cierto, los medicamentos demoraron en hacer efecto, pero al final ha dado usted grandes saltos hasta su total recuperación. Sí doctor, ya estoy listo para retornar, no volveré a perderme. Estoy seguro.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Otra vez veo el mar, hay una casa y ella sonríe en el balcón. Un niño pellizca su almohada y limpia las lágrimas de una muñeca verde. Veo al doctor fornicar en la mesa con una mueca en su rostro. Un dedo cosido y del otro lado mi camisa limpia. Veo una iglesia, yo bailo junto a la cruz en su techo. Un libro abierto y una regla insana. Reconozco sombras en el bosque, vienen a pedirme una llave que no recuerdo dónde puse. Un número inicia mi canción. Veo un pasillo entre los párpados y la libertad. Y también hay un gato, que nos mira de frente, y ríe con sarcasmo y hasta tose de tanta risa, y se está riendo de ti.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3789501001115868576?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3789501001115868576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/el-gato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3789501001115868576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3789501001115868576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/el-gato.html' title='EL GATO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Sl5306WwyfI/AAAAAAAAAB4/xxNs61mIk0c/s72-c/Orilla.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-4531079985458329484</id><published>2009-07-15T18:22:00.005-05:00</published><updated>2009-07-15T19:53:56.019-05:00</updated><title type='text'>JOSÉ</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;José usa camisa azul, pantalón verde, medias amarillas, y cruza los enormes cementerios que unen un horizonte al otro. Mientras muerde los labios sucios de sed, piensa en una ciudad, no una gran ciudad, esa que perdió. José acusa la memoria que le ha tocado, los postes caídos en las esquinas, los tanques de herrumbre junto a las casas. Y se arrodilla y emprende las plegarias para que el verde pase al cielo, el amarillo a las calles y el azul al resto del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-4531079985458329484?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/4531079985458329484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/jose.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/4531079985458329484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/4531079985458329484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/jose.html' title='JOSÉ'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-2436058760024365143</id><published>2009-07-15T18:20:00.005-05:00</published><updated>2009-07-15T19:58:30.309-05:00</updated><title type='text'>PINTURA SOBRE EL MURO</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La vida viene con todo, no puedes separar el pellejo de la carne, el buen sabor y el mal aliento. Cuando vendes el alma es completa, cuando te arrepientes es de todo, cuando maldices a Dios maldices a la madre que te trajo al mundo. No puedes editar los días, o dividir la historia como arrancas las partes aburridas de un libro. Si vienes a comer debes comerlo todo, si te da miedo, pasarás hambre. Es imposible escoger el pedazo que te interesa y dejar lo otro, del otro lado. Maldita ley, insobornable holística que encadena amor y mierda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-2436058760024365143?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/2436058760024365143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/pintura-sobre-el-muro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2436058760024365143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2436058760024365143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/pintura-sobre-el-muro.html' title='PINTURA SOBRE EL MURO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-8681082517014670156</id><published>2009-07-15T18:14:00.002-05:00</published><updated>2009-07-15T18:15:17.969-05:00</updated><title type='text'>CORDEL</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ese anciano no siempre fue anciano. Una vez saltó sobre el tejado, y nadó mil yardas, y se arrepintió de no tener tiempo. Ahora es un anciano, sentado en su sillón, con los labios cerrados y los ojos abiertos, detenido en una pequeña araña en la esquina, que sube y baja sobre su cordel. Si pudiera levantarse, correría hasta ella para aplastarla con los dedos.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-8681082517014670156?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/8681082517014670156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/cordel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/8681082517014670156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/8681082517014670156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/cordel.html' title='CORDEL'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-6530904657264616275</id><published>2009-07-12T23:30:00.003-05:00</published><updated>2009-07-12T23:50:01.340-05:00</updated><title type='text'>EFIGIE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slq8GIqeN1I/AAAAAAAAABw/4jOVQse-WlY/s1600-h/P5220087.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slq8GIqeN1I/AAAAAAAAABw/4jOVQse-WlY/s320/P5220087.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357801520301487954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;A la mirada se tiende la piel gastada de los edificios, los tendidos eléctricos con colas de papalotes muertos, como orquillas de papel secas al tiempo. Yerevan se aprieta las sienes a una cuarta de la nariz y logra respirar más fácilmente, aunque no evita que le vibre el abdomen. El aire es bien fresco y levanta las hojas débiles de los árboles, pero no justifica su espanto. Una sombrilla negra cruza próxima y huye al interior de un pasillo. Varios ojos se asoman tras las grietas, enredando los pies. El balcón sigue desierto, qué pasará hoy, por qué no se asoma, acaso duerme. Sus pies se adentran en un charco mal colocado y partículas de fango y ciudad se disipan. Acaba de interrumpir la memoria del charco, con tantos reflejos que han cruzado sin caer, qué estúpido. Yerevan se sacude recostado a los escombros, como perro que destrona sus pulgas. La humedad le circunda y se cuela a través del zapato descascarado, no encuentra donde sentarse. Se detiene, sin ceremonias ni excusas, simplemente allí, bajo el balcón y la plaza desierta. Eleva el cuello con un gesto poco natural, y tampoco encuentra la figura que ansía. Un rojo intenso deslizando el semblante, y la sonrisa que muestra al abrirse, telón acostumbrado al viento y las miradas. Yerevan siente un escalofrío al recordarlo, similar al segundo del descubrimiento, rígido en su último gesto consciente y a partir de allí todo propósito, todo deseo, deseo de verla, de registrar cada fragmento e indagar por aquél color que le fracturó el paso y la vida. Una sensibilidad no deseada transita sus párpados y le embriaga con una vitalidad ajena. Reflejo, sacudida, vaivén, sombra de otra sombra, truenos a los lejos, figuras grotescas en las nubes, membranas azules, arrugas sobrexpuestas, y él todo esponja, todo recipiente. Algo se mueve, detente. Cabeza arriba, nadie. La pregunta en suspenso, imaginado espanto, la luz continúa su muerte ociosa. Todo un instante mágico que al rato interrumpe algún auto, salpicando fango y apuro. La puerta del edificio aún cerrada, no entra ni sale nadie, tampoco las ratas, tampoco la lluvia. Ya intentó cruzarla antes, frustrante cerradura. La mano se corta con algún borde incompleto, podrido del oxígeno y la brisa del mar menos evidente. La ira y el ardor se mezclan y golpea con el pie, con los dos pies, con las dos manos. Qué sucede. La puerta responde con un eco brusco y resistente. Quizás sólo deba relajarse, aproximarse lentamente y la dermis se escurrirá a través de la madera. Sus fragmentos irán saltando en orden y esperarán del otro lado, apretadas las manos, empujándose unas a otras, entonces abrirá los ojos y ella aplaudirá por el sereno milagro. La sangre corre ligeramente densa y no resiste la tentación de probarla, está baja de sal, y tibia, eso sí. Yerevan se aleja de la puerta y repasa otras oportunidades. Qué nombre debe gritar, qué silbido mágico, ábrete cielo y trágame, y escúpeme sobre el tejado, para poder descender por las columnas hasta el balcón. Las columnas. Los pies no coinciden, son demasiado breves las grietas y alguna uña se resiente, qué nula experiencia como escalador de columnas lisas y mojadas. La intención se sofoca, el cuerpo también. Los laterales del edificio se muestran igualmente infranqueables, las ventanas han sido censuradas y sólo la puerta conocida provoca la sospecha de una entrada. ¡Hey, hey!, grita Yerevan, ¡alguien!, pero su voz se evapora antes de completar el ascenso, o se abre de manos y termina aplastada contra los ladrillos de la pared. Los caminantes siguen cruzando, algunos le observan, otros aceleran su paso. Las nubes se van fundiendo, de azules grisáceas se tornan grises y se sueldan al fondo negro, alto espejo sin estrellas que refleja el abismo de la ciudad. Yerevan odia la gravedad y la prudencia de unos pasos que demoran. Un camión con ronquidos múltiples cruza inseguro, sus luces hacen aparecer las líneas de un dibujo incompleto, y luego se rinden ante las fauces abiertas de otra esquina. En ese momento otro Yerevan desiste y decide regresar a casa, el Yerevan de ayer y anteayer, prefiere un té caliente, se acuesta sobre el colchón, lo golpea por indefenso, lo muerde, ¿llora?, ríe sin dudas, ríe, a garganta suelta, se ríe de él y de lo que no sucede. Otro Yerevan canta una canción, golpea el aire de la noche, molesta al fantasma de algún anciano ciego y afónico. Pero este Yerevan no, el Yerevan que ahora domina se sienta a esperar, a esperar, a esperar, mientras la ansiada imagen se niega a revelarse, con su privado secreto de cabellos rojos y un imposible existir fuera de alcance. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Al amanecer, la ciudad se ha cubierto de nieve, la escarcha corona los tendidos eléctricos, los árboles descansan las hojas hinchadas, los charcos crean un plano destello por el que resbalan las sombrillas, patinan los gorros, las bufandas. Los niños corretean su alegría y no importa que sea domingo en la mañana, o que las campanas de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Iglesia" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;la  Iglesia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; enmudezcan, rígidas y verticales. La ciudad ha escondido su faz bajo un manto de impecable blanco y todos quieren celebrar. La puerta también se abre, amontona la escarcha, protesta con un largo chirrido. Un gorro de piel gruesa esconde una frente amplia, por la que varias hebras de rojo intenso se deslizan en S, hasta volver a esconderse a la altura de los pómulos, gruesos y salpicados, no de rubor, sino de simple y llano frío. La joven expira una nube que acompaña su sonrisa, se envuelve aún más en su abrigo y desfila junto a los niños que terminan de cubrir una estatua, recién emergida, recostada a la columna, con la mirada elevada al cielo y un pedazo de rama seca como nueva nariz.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-6530904657264616275?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/6530904657264616275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/efigie.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6530904657264616275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6530904657264616275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/efigie.html' title='EFIGIE'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slq8GIqeN1I/AAAAAAAAABw/4jOVQse-WlY/s72-c/P5220087.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-1517082298147423493</id><published>2009-07-12T23:02:00.007-05:00</published><updated>2009-07-15T20:00:27.651-05:00</updated><title type='text'>HÉROE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlqylfZY0uI/AAAAAAAAABo/0Nz51O8GQmc/s1600-h/Leyenda.JPG"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;img style="text-align: justify;float: rigth; margin-top: 0px; margin-right: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; cursor: pointer; width: 200px; height: 142px; " src="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlqylfZY0uI/AAAAAAAAABo/0Nz51O8GQmc/s200/Leyenda.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357791063863513826" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Hubo un héroe anónimo que Ulises no conoció. Uno de los remeros con los oídos limpios de cera. Su cuerpo no estaba amarrado al mástil y tarareaba con serenidad el pegajoso canto de las sirenas. Era un ser común. No tenía un gran propósito, ni asombrosa voluntad. Su única hazaña fue su total escepticismo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-1517082298147423493?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/1517082298147423493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/heroe.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/1517082298147423493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/1517082298147423493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/heroe.html' title='HÉROE'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlqylfZY0uI/AAAAAAAAABo/0Nz51O8GQmc/s72-c/Leyenda.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3814439113126845351</id><published>2009-07-12T22:51:00.001-05:00</published><updated>2009-07-12T23:53:05.603-05:00</updated><title type='text'>UNA ISLA ES AHORA UNA ISLA</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-bidi-font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Un joven lleva la boca abierta y camina zigzagueante. Hace lo posible por llamar la atención, por demostrar que existe, por creérselo. Ayer supo que también ella se había marchado, a las incógnitas tierras de fotos y postales, y en algún rincón del cuerpo, sin que la aduana lo detectara ni lo descubrieran los censores, llevaba un pedazo de sí. Este joven se ha ido marchando de poco en poco, de mujer en mujer, de amigo en amigo. Acá queda sólo una parte del cuerpo, y las mismas interrogantes de antes, cuando una isla aún nos bastaba por todo mundo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3814439113126845351?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3814439113126845351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/una-isla-es-ahora-una-isla_12.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3814439113126845351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3814439113126845351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/una-isla-es-ahora-una-isla_12.html' title='UNA ISLA ES AHORA UNA ISLA'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-2439102590026655565</id><published>2009-07-12T22:49:00.004-05:00</published><updated>2009-07-12T23:53:27.367-05:00</updated><title type='text'>POR UN RÍO</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Por un río de madera seca corren dos pies de niño. Los perros les persiguen, mordiendo el fango que se levanta, la baba entre los dientes. Una abuela desnuda y con manchas en la piel sonríe recostada al árbol. Los pies saltan sobre ella para no lastimarla, la anciana atrapa uno en el aire y lo traga. El otro pie sigue saltando inválido. Los perros se detienen junto a la anciana, a devorar su hinchazón, cabellos grises con trozos de piel muy roja. De una abertura en el estómago sale libre el pequeño pie, que aprovecha la confusión para alcanzar a su compañero. Cuando terminan, los perros están agotados, se duermen entre la sangre. Y los pies siguen saltando bosque adentro, todavía con la ilusión de encontrar al niño.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-2439102590026655565?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/2439102590026655565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/por-un-rio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2439102590026655565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2439102590026655565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/por-un-rio.html' title='POR UN RÍO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-5201391280345523140</id><published>2009-07-10T15:21:00.002-05:00</published><updated>2009-07-12T23:09:23.863-05:00</updated><title type='text'>ÉXODO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlejPXBjMjI/AAAAAAAAABg/zYLbWQv-E2I/s1600-h/Vuelos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 247px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlejPXBjMjI/AAAAAAAAABg/zYLbWQv-E2I/s320/Vuelos.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356929766054375986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El reflejo se mueve a su antojo, me roza, me supera. Hay otros yo dentro de esta habitación, idénticos, falsos. No me miran, ni se miran a sí mismos, les delata su poca curiosidad. Todo el cubículo es simétrico, dos literas, cuatro ventanas, una en cada punto cardinal y dos puertas, inversas. Ellos no hablan, ¿serán retrasados?, caminan en círculo, obviando cualquier fragmento monótono que me envuelve. No recuerdo cómo llegué ni qué hubo antes. Es como si siempre hubiese estado aquí y sólo ahora me sintiera incómodo. Unísono encanto de tres fantasmas que han robado mi imagen, ni siquiera descongelan sus rostros cuando tropiezan nuestras miradas. Es la perfecta iluminación que nada prioriza, que nada lleva a un segundo plano. Me levanto, aguardando algún gesto de contención, una huella de su propósito, pero ellos apenas cambian su gimnasia radial que ya empieza a marearme. No parece importarles que les empuje al suelo y huya. Detrás de la puerta, un túnel alterna sombras a un mismo intervalo, con el mismo ángulo y la misma intensidad. Detrás la imagen, cinco, diez veces más pequeña, de un recinto de espejos de los que no me fío. No hay lámparas en el túnel, en ninguna parte, la luz simplemente nace, interrumpida. Acaricio la pared, llevo guantes y un abrigo idéntico a los otros yo. Libero la mano derecha y palpo la textura sin textura de un material que no termina de endurecerse, pero tampoco es lo suficientemente blando para que mi brazo lo atraviese. El piso es similar, su forma depende de la fuerza de mis pisadas. Cuando salto se hunde, aunque es una sensación que la vista no confirma, sucede algún tipo de desfasaje entre mis sentidos. A cada lado del pasillo hay puertas, y dejo de correr cuando una de ellas se transparenta. Dentro de la habitación hay cuatro mujeres, cuatro rubias de pelo largo, ojos azules y desnudez pálida y curva. Están sentadas en cuatro camas, elevadas las cejas, triangulares los pubis, semiesféricos los senos. Una horquetilla invisible sostiene sus rostros a la misma altura, y les hace sonreír hacia la puerta. Huyo de ellas, camino a la puerta contigua y también desaparece. Puedo ver a cuatro hombres negros, con la cabeza rapada. Un short y una camisa verde es todo cuanto llevan, sus pies descansan en el aire. Los labios se mueven al ritmo de un chasquido similar, y aunque no puedo escucharlos advierto que no conversan, por sus expresiones sé que cantan. Sigo hasta una nueva entrada. Esta vez hay cuatro gordos envueltos en enormes pañales. Comen en cuatro vasijas blancas, una harina espesa recubre sus labios, gotea sobre la barbilla y baja por sus grasosos cuerpos. El piso está cubierto del mismo grumo. La náusea me aleja varias puertas, evadiendo una pestilencia que en realidad sólo imagino. La luz de otra habitación me seduce. Hay cuatro niñas con enormes trenzas, y hermosas batas azules. Cada una carga una muñeca de enormes trenzas, vestida con una hermosa bata azul. En el juego forman una cruz con sus cuerpos y escucho los primeros acordes de una música coral. Proviene de otro sitio, más adentro. Rastreo el estímulo que me posee hasta una nueva habitación. Allí están las mismas literas y un perro acostado en cada cama, orejas erguidas e inmóviles. La música escapa de un tocadiscos en el centro del cubículo. La música no la había escuchado antes, y no significa mucho, en el futuro puede que me recuerde éste túnel. Por el momento me dan deseos de trotar y no detenerme, ni mirar a los lados. Otras puertas intentan encantarme, siempre cuatro iguales alejados del resto de los iguales. El túnel dura días o segundos, pero al final desemboca en una puerta mayor que protegen dos gemelas envejecidas, con uniformes militares y largos bastones en las manos. Ellas se asombran al verme, hace mucho esperaban la ocasión. Se mueven agitadas y confusas, mientras me aproximo. Una levanta el bastón, lista para detenerme de un golpe y la otra la imita, con un movimiento tardío. Entonces las dos reconocen que no son un reflejo, se miran a los ojos sospechando la desigualdad, y comprenden el caos que significaría ser diferentes. Aprovecho el intervalo para saltarles por encima y una fuerza desconocida me ayuda a atravesar la puerta y caer en un jardín lleno de espinas. Hay un estrecho camino por el que no dejo de huir. Los recios arbustos desgarran partes del abrigo y mi mano derecha. Un cartel anuncia, No hay otra parte. Mis pies aceleran, las espinas terminan de devorar la piel del abrigo y comienzan a rasgar la mía. El dolor me hace sentir vivo, y es un dolor consensuado, veo y huelo la sangre a la vez. No tengo tiempo de palpar las heridas, pero por fin estoy seguro que existen. Los arbustos terminan justo donde se levanta una enorme cerca. Una elocuente señal roja estorba el paso. La prohibición me excita y me encaramo con una agilidad que no conocía. En mitad del ascenso mi cabeza gira atrás y veo millones de iguales, cada uno grita desde su ventana. Caigo al suelo, y sé que no puedo volver a mirarles. Esta vez me incrusto a un único esfuerzo y es como si flotara, y la cerca se hiciera pequeña, y abro los ojos del otro lado. Descubro un enorme cementerio de aviones, el basurero ocupa todo el primer horizonte y detrás de mí la cerca es un muro que se eleva más allá de las nubes. Camino entre la chatarra, los despojos de tanto vuelo mal gastado, y progresivamente el basurero se hace dibujo. Un largo lienzo se abre, y hay una sonrisa delineada en la forma en que lo hace. Una racha de aire, un fuerte suspiro que me traga y me hace caer entre gigantes plantas fosforescentes. Mal repartidas, algunas son rojas y otras moradas, y hay hormigas, abejas, moscas, libélulas, mariposas, con su reposada distinción. Cada roce va limpiando el dolor, arrulla mis heridas y hace crecer la piel bajo las espinas, que caen al suelo irregular. El nuevo camino me escolta hasta el borde de una colina, donde descubro una aldea de formas infinitas y derretidas calles. Decenas de habitantes distintos corren al verme, y me llenan de besos, preguntas y maldiciones, porque por primera vez, se incumple la leyenda.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES"   style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-bidi-font-family:Arial;font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-5201391280345523140?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/5201391280345523140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/exodo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5201391280345523140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5201391280345523140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/exodo.html' title='ÉXODO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlejPXBjMjI/AAAAAAAAABg/zYLbWQv-E2I/s72-c/Vuelos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3305049745670741575</id><published>2009-07-10T01:25:00.002-05:00</published><updated>2009-07-10T15:09:52.994-05:00</updated><title type='text'>SIN MORALEJA</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Un oso mató una vez a una hormiga y dos de sus compañeras se echaron a llorar. El oso se puso tan triste que le estalló un vaso sanguíneo y murió. Su pesado cuerpo calló sobre el hormiguero provocando la masacre de unas ciento ochenta hormigas más. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3305049745670741575?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3305049745670741575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/sin-moraleja.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3305049745670741575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3305049745670741575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/sin-moraleja.html' title='SIN MORALEJA'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-6525513722139780554</id><published>2009-07-10T01:20:00.004-05:00</published><updated>2009-07-10T15:10:15.132-05:00</updated><title type='text'>EN ALGÚN LUGAR ESTÁ ESCRITO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slbifb7GhGI/AAAAAAAAABY/WXVDZRLG8cc/s1600-h/Instante.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 257px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slbifb7GhGI/AAAAAAAAABY/WXVDZRLG8cc/s320/Instante.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356717836503254114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El arma está sobre la mesa, todavía caliente. La sangre se extiende en una fina capa, completa cada imperfección del suelo, formando un nuevo relieve sobre los dibujos monótonos de las losas. El asesino prende un cigarro y el sabor se escurre hasta el fondo de la garganta. Observa el entorno, nada especial. Los libros ordenados por su tamaño, los retratos familiares que ahora resultan un luto previsto, la colección de discos, las tonalidades cremas de los muebles, sorprendidos por salpicaduras rojas. El resto del apartamento vacío, redundantemente accesible. Aproxima la nariz al cristal y el sol adivina sus ganas, tiñe las azoteas de rojo, los pájaros sobre los postes eléctricos, los balcones más altos, la textura de su rostro. La posición confirma el alivio, el cadáver ya no se moverá. No después de un disparo dentro del triángulo que dibujan la nariz y los ojos. Todo ha sido igual, un sobre, una foto lo bastante nítida para no errar, una dirección, algunos apuntes extras, la mitad del dinero en adelanto y el nombre siempre omitido. Para bautizarlos se fija en el color del traje, alguna cicatriz, su voz si llega a escucharla, o cualquiera de sus costumbres. Éste es el señor alimenta-palomas, lo hacía luego de salir del trabajo. Detenía su auto en el estacionamiento del parque, caminaba hasta un banco verde con la bolsa de cartucho en la mano izquierda, y allí pasaba veinte minutos casi cronometrados, lanzando los granos de maíz hacia el semicírculo de aves agitadas. Es el único recuerdo que llevará de él, y otro éxito para sus estadísticas, porque el señor alimenta-palomas ya está muerto, definitivamente. Si lo volteara de frente podría vislumbrar los ojos sin brillo, abiertos en vano, conservando su última expresión. En realidad su miedo no llegó a consumarse, para él todo cesó de pronto, antes de volverse nada. Ya comienza a sentirse la presencia de la muerte. No es el aroma usual, es el aviso que desprende el cuerpo en su remoto intento de mantenerse intacto, de no corromper sus salidas, de conservar sus líquidos. Algunos relámpagos parpadean en el horizonte, la perspectiva de la lluvia le conforta. Los destellos acompañan la caída del ritmo de la ciudad, que se transforma en otra cosa, menos urbana, más animal. Abre la ventana y lanza el cigarro al vacío. Se levanta, devuelve la silla a su espacio inicial. No debía haberse demorado allí, el espacio violado debe ser el mínimo, como la incisión del bisturí en una cirugía. Es una práctica sencilla de comprender, pero también de incumplir. No tiene nada que ver con la víctima, el lugar o el instante, no hay nada externo que justifique su pausa. Sólo el deseo de permanecer unos segundos más, de disfrutar la consumación del misterio, los últimos resplandores del cadáver y su energía. Con excepción de estas perdonables desavenencias, el resto de su trabajo ha sido un devenir de perfección en perfección. Nadie preveía la extensa lista que anticipaba su carrera, que marcaba su rumbo y su inesperada reputación. Su experiencia ha transitado desde los trabajos más delicados y riesgosos, hasta los más banales y rutinarios. El alimenta-palomas ha sido uno de éstos últimos, simple, casi familiar, sin expectativas creadas o cumplidas. Requirió la previa semana de exploración y dos días para ejecutarlo todo. Lo único distinto es el arma, una nueva en cada ocasión, austera, sin adornos o matices, pero con la misma probada infalibilidad. La observa, su metálico brillo vuelve a protagonizar el dibujo que incluye la esquina de la mesa, el cuerpo del alimenta-palomas y un trozo del fondo, suficiente para acomodarlo en un presente que ya no tendrá continuidad. La noche termina de cerrarse y es un buen momento para marchar. Camina con cuidado de no estropear el dibujo sinuoso que la sangre ha conquistado a través de la habitación. Ya ha recogido el casquillo y despliega su mirada hacia otros detalles. El ambiente ajeno adormece su instinto y va más allá de las advertencias, hasta el interior del baño. Se detiene junto al lavamanos y abre el grifo. El agua corre tentándole, pero los guantes eliminan la posibilidad del sugestivo alivio. Reconoce su imagen en el espejo, y saluda al inútil y mudo testigo. Se contiene en la entrada de otra habitación, apoya las manos en el marco, empuja el cuerpo atrás, y pone fin a tan peligrosa iniciativa. Entonces un penetrante ruido viola el silencio. Se descubre indolente, interrumpido en medio del desvarío y corre a la sala. Recupera el arma con un ágil movimiento y se voltea aguardando una fuerza impersonal por la que se cree perseguido. Nada acontece. Mira el cadáver y la puerta de salida. Espera. La pistola queda justo en la bóveda de su mano y la presiona con fuerza mientras avanza de regreso a la habitación. Enciende la luz y salta dentro, listo para disparar. Recorre cada ángulo con la vista, encendido el pulso, mecánico el gesto de búsqueda. Y el ruido descubre su origen, proyecta su sombra detrás de la ventana donde las luces de la ciudad marcan la lejanía. Se arrima, el gatillo a mitad de camino, la espalda contra la pared, la mirilla en dirección a la nueva víctima. Libera el cierre del cristal empañado y se aleja. Espera que se precipite dentro, mas el suspenso vuelve a poner en duda sus últimas impresiones. Se aproxima otra vez, con un retardo que absorbe los movimientos. Abre completamente la ventana y saca su cuerpo fuera. Entonces el anterior gorgojeo regresa tras los brillosos ojos de una paloma. El golpe de su mirada le lastima, como una herida física. Y empuja el gatillo con fuerza, pero el arma no responde, el percutor no cede, ni las balas saltan. Vuelve a intentar el disparo, una y otra vez, mientras la paloma se mantiene quieta, muy próxima, disfrutando el tránsito del asesino de la impaciencia a la locura, pues en algún lugar está escrito que no se puede matar un alma, dos veces el mismo día. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-6525513722139780554?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/6525513722139780554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/en-algun-lugar-esta-escrito.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6525513722139780554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/6525513722139780554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/en-algun-lugar-esta-escrito.html' title='EN ALGÚN LUGAR ESTÁ ESCRITO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slbifb7GhGI/AAAAAAAAABY/WXVDZRLG8cc/s72-c/Instante.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-5873163539920858514</id><published>2009-07-09T22:14:00.003-05:00</published><updated>2009-07-10T15:10:58.397-05:00</updated><title type='text'>A LAS SIETE DE LA MAÑANA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slay5Yt8QOI/AAAAAAAAABI/8ebdwU2VFJA/s1600-h/Geometr%C3%ADa+rural+II.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 186px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slay5Yt8QOI/AAAAAAAAABI/8ebdwU2VFJA/s320/Geometr%C3%ADa+rural+II.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356665505761214690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Son las siete de la mañana. El sol se eleva tras los edificios. Las calles están vacías, comprensiblemente, son las siete de la mañana, y dos minutos. Una sombrilla verde protege el rostro de la anciana, la de los altos, nunca hace ruido. La punta de su nariz sobresale un instante mientras confirma la sospecha de la avenida vacía. El asfalto está sediento, fracturado por el calor de otros días, son las siete de la mañana y nueve minutos. En el jardín germinan papeles estrujados, un poco de hierba fotografiada y puesta. La anciana aún visible, dentro de su sombrilla, verde oscura en la sombra. Las siete y doce, una bicicleta cruza la avenida. La muchacha brinca con cortos pedaleos y la saya va demasiado suelta para el instante. Demora treinta segundos en desaparecer, del otro lado de la pared de hojalata que interrumpe mi horizonte derecho. Hay líneas de óxido allí, manchas continuas que proyectan una lluvia rojiza, fiel negativo de la auténtica. En el borde de la pared metálica alguien ha intentado esbozar una frase. Son las siete y cuarto, las siete y media menos quince minutos, el reloj también está manchado. Un lagarto en el muro aguarda, no hay moscas a esta hora. El color del cemento se alterna, oscuro, menos claro a veces y le confunde. El lagarto es carmelita, su pañuelo, posiblemente rojo. Está muy quieto. A la siete y veintidós regresa la anciana. Las siete y veintiséis cuando distingo su rostro. Supera la avenida, y encorva más la espalda al encontrar la acera, gris. La anciana no me ve. Cuento sus pasos, divido el tiempo transcurrido y multiplico por el número de escalones que la alejan de su apartamento, a las siete y treinta y cuatro estará llegando. Para entonces la bicicleta habrá cruzado de regreso, la muchacha lucirá mejor desde ése lado, el lagarto habrá escogido entre el tono oscuro o el claro, ya no será carmelita, la pared de hojalata estará más oxidada, y yo, seguiré en este mismo lugar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-5873163539920858514?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/5873163539920858514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/las-siete-de-la-manana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5873163539920858514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5873163539920858514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/las-siete-de-la-manana.html' title='A LAS SIETE DE LA MAÑANA'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/Slay5Yt8QOI/AAAAAAAAABI/8ebdwU2VFJA/s72-c/Geometr%C3%ADa+rural+II.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-2040217007619428708</id><published>2009-07-09T22:09:00.004-05:00</published><updated>2009-07-10T15:11:18.132-05:00</updated><title type='text'>UNA TARDE</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Una tarde mi reloj se empezó a atrasar. Le cambié la pila, lo mostré a varios relojeros y todos dijeron lo mismo, su reloj está perfecto, pero se le ha encariñado. No seguro de haber entendido, llevé mi reloj a un psicólogo y él me explicó, su reloj ha creado una dependencia emocional, y ahora no sólo se atrasa, sino se adelanta, cuando usted no tiene tiempo de echarle un vistazo. Aquello terminó por sensibilizarme y compré otro reloj más objetivo. Desde entonces, los llevo a ambos conmigo, y tras coordinados cálculos obtengo el intervalo más probable de mi propio tiempo. Si me confundo, pregunto a los demás. Así he hecho, hasta hoy, que mis dos relojes se han detenido a la vez. Uno de modo impasible, y el otro con una evidente expresión de lástima.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-2040217007619428708?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/2040217007619428708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/una-tarde.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2040217007619428708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/2040217007619428708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/una-tarde.html' title='UNA TARDE'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-4722734419972708538</id><published>2009-07-09T21:45:00.003-05:00</published><updated>2009-07-10T15:11:38.344-05:00</updated><title type='text'>RETRATO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlasfJBOBrI/AAAAAAAAABA/TVJUNK6uFAY/s1600-h/Ser.BMP"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlasfJBOBrI/AAAAAAAAABA/TVJUNK6uFAY/s320/Ser.BMP" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356658457800738482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height:200%;mso-bidi-mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Sumerjo mi dedo en la piel de un retrato. Olor fuerte, como a días estancados, después el perfume que usted usa, horrible, su voz dentro de un frasco de silencio, en la bahía oscura una lancha bajo el agua. La pared del cuarto manchada de rojo, un papel rasgado, una maestra desnuda, las chancletas bien puestas en simetría absoluta, una escarcha de anteayer en la almohada y en la ventana dos ojos grandes robándose el momento, los míos. En el barrio se aborrecen los viejos, se golpean en las calles, se pisan sus dedos encallecidos, se les torturan las orejas con ratones, se les patea el culo por viejos y por saber más que nosotros. El resto muy apretado, como en cajas, en una sola, sudando el sudor del otro, la peste del otro, el cansancio del otro, y la soledad personal, intransferible. Al doblar de la esquina el censor, con un manual de psiquiatría bajo el brazo, la felpa de la portada suave, para acariciar mientras se distrae, para robarle el color y algo menos de agonía, el semáforo cambia, los autos no, la gente tampoco. Reconozco una rodilla en la acera, María canta moviendo su rostro sin ritmo alguno, o quizás exagero y salgo de casa, la luz anima unos segundos, después la ilusión acaba, y uno de los dos se hace insoportable. El robot organiza la cola del pan, manos férreas sobre el mostrador, un hombre intenta filtrarse, explica con evasivas, alguien le coge lástima, otro pobre pobre, tal vez haya que despertarle de un soplido. Y dentro de todo, imperceptible, una hormiga en la oreja, lóbulo, grietas, cosquillas, manotazo, hormiga muerta. Así, colgado donde nunca vemos, hasta que decidimos marchar, o arrancar el retrato y sumergir el dedo en su piel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-4722734419972708538?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/4722734419972708538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/retrato.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/4722734419972708538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/4722734419972708538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/retrato.html' title='RETRATO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlasfJBOBrI/AAAAAAAAABA/TVJUNK6uFAY/s72-c/Ser.BMP' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-5120748772752374376</id><published>2009-07-09T17:57:00.003-05:00</published><updated>2009-07-10T15:12:30.351-05:00</updated><title type='text'>GATO DE RESTAURANTE</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;line-height: 200%; "&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El gato del restaurante tiene cara de gato viejo. Sólo de lejos aguarda, se para en dos patas y la gente se alegra de que hoy no sea un niño quien los esté mirando. Esta vez ha tenido suerte, alguien le da de comer porque le alivia o le sobra. El felino huye con su delicia a la esquina, sobresaltado, temiendo perder la presa que se ha ganado por pararse en dos patas y tener cara de gato viejo. Está feliz, hoy tendrá menos hambre. Mañana volverá a repetirse la escena y seguirá cumpliendo su destino de gato de restaurante, con la esperanza de que alguien más le sienta lástima y en vez de escribirle un cuento, le lance un trozo de pescado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-5120748772752374376?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/5120748772752374376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/gato-de-restaurante.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5120748772752374376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/5120748772752374376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/gato-de-restaurante.html' title='GATO DE RESTAURANTE'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3780916754823456114</id><published>2009-07-09T17:56:00.003-05:00</published><updated>2009-07-10T15:12:55.255-05:00</updated><title type='text'>PREMATURO</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ernesto nació con el corazón a la derecha, y no le dio tiempo a aclarar que no quería nacer. Llegó y le presentaron una madre, un país, un idioma y un mito que debía respetar. Apareció con rostro de duda, ridículo ser golpeado en las nalgas sin tiempo ni intenciones de llorar. Cuando descubrió el primer seno de mujer dijo ah, y dos segundos después se aburrió de no tener dientes. Su hermana, quince años mayor, lo descubrió masturbándose a las tres noches de nacido, mientras tarareaba un viejo himno francés. Tenía el corazón a la derecha y una mirada atemorizante. Le llamaron Ernesto S., lo vistieron de fosforescente y le permitieron abandonar la casa a la semana. Recorrió el mundo con un circo ambulante que le confundió con algún ser malformado. Al año hablaba todos los idiomas, bailaba el tango y la conga, el vals y la zamba, fumaba, bebía, se había acostado con mujeres y hombres, y estaba sinceramente cansado. Al año y dieciséis días se suicidó, y como nadie conocía su verdadero origen, lo lanzaron al mar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3780916754823456114?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3780916754823456114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/prematuro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3780916754823456114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3780916754823456114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/prematuro.html' title='PREMATURO'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1392548169581382176.post-3707255686503379541</id><published>2009-07-09T17:49:00.013-05:00</published><updated>2009-07-15T19:56:46.111-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuba'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la habana'/><title type='text'>LA HABANA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlZ339AvNuI/AAAAAAAAAAU/9tkaeXqS5BU/s1600-h/Destriper.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px; " src="http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlZ339AvNuI/AAAAAAAAAAU/9tkaeXqS5BU/s400/Destriper.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356600609957951202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Verdana;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La Habana es una ciudad sin otoño ni primavera. Tiene calles y algunos puentes. Sus pobladores se llaman habaneros, y son azules, verdes y amarillos, hablan muy alto y gesticulan con sus manos como si así se respirara mejor. No todos los habaneros gesticulan igual. No todas las calles de La Habana son iguales, algunas tienen agujeros, otras son rectas, y cruzan puentes, dividen o se esconden en la ciudad. Sobre ellas circulan camiones rusos, taxis alemanes, viejos carros americanos, bicicletas chinas, peatones cubanos. En dependencia de la calle, de los agujeros y los puentes, estos vehículos pertenecen a todos o a un habanero. En La Habana, además, hay carteles, muchos carteles, con imágenes parecidas y otras menos parecidas, los carteles sí tienen otoño y se gastan. Los edificios cuando son muy viejos se gastan igual y se transforman en parques. Hay muchos edificios iguales al este y muchas casas parecidas al oeste. Al oeste se pone el sol, y los habaneros entonces se sientan en el malecón, donde hay mucha oscuridad y un faro. El faro aparece en todas las postales, se prende en la noche y dura hasta el amanecer, también en otoño y primavera, aunque en La Habana no hay otoño ni primavera. En La Habana lo que hay son muchas colas, en todas partes. Las colas son como calles rectas hechas de gente de muchos colores, y se usan para cruzar los puentes, para leer carteles, para sentarse a la mesa, para discutir. Los habaneros discuten mucho, de cualquier cosa, en voz alta sólo de pelota, los que no discuten miran al mar. Además del mar, colas y pelota, en La Habana hay música, y habaneros que bailan entre ellos y con extrahabaneros. Los extrahabaneros no bailan bien pero compran discos de música y postales del faro, y adornan el verano de La Habana. En el verano de La Habana se suda mucho, cuando se hacen colas o se baila, cuando se discute o se ríe. Los habaneros ríen, se ríen de todo, la risa es muy importante en el verano de La Habana. En el invierno los habaneros prefieren hacer el amor. En La Habana se hace mucho el amor, en los edificios, en las casas, las calles, los puentes, los parques, sobre los carteles. Y por eso nacen habaneritos, azules, verdes y amarillos. Un día también ellos hablarán muy alto, y gesticularán con sus manos como si así se respirara mejor, y se reirán, discutirán, harán colas y el amor, cruzarán calles y puentes, verán la oscuridad y el mar, y tendrán otros o los mismos sueños. Y vivirán en La Habana, una ciudad sin otoño ni primavera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1392548169581382176-3707255686503379541?l=aramvidal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aramvidal.blogspot.com/feeds/3707255686503379541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/la-habana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3707255686503379541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1392548169581382176/posts/default/3707255686503379541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aramvidal.blogspot.com/2009/07/la-habana.html' title='LA HABANA'/><author><name>Aram Vidal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlaBcaUPAgI/AAAAAAAAAAg/VvMY3z5hlDA/S220/El+optimista.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iN0Q4nNlRy4/SlZ339AvNuI/AAAAAAAAAAU/9tkaeXqS5BU/s72-c/Destriper.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
